Hartazgo del cadalso…

Un día, hojeando la Vida de la Ciudad de Vitoria de Tomas Alfaro Fournier (publicada en 1951), me llamó la atención un brevísimo apunte acerca de la situación que vivió Vitoria durante el desarrollo de la Guerra Realista en 1822. Ante el caos generado por la contienda, se multiplicaron las delaciones, detenciones y condenas a muerte, hasta tal punto que la Cofradía de la Oración del Huerto, encargada de acompañar a los ajusticiados con la imagen del Santo Cristo y los hacheros encendidos, solicitó entonces el relevo de esta obligación ante la gran cantidad de condenados -dándose de baja más de la mitad de cofrades-. Pero, además, Alfaro indica otra complicación que nos permite entender que la pena capital en Vitoria supuso, durante el siglo XIX, un quebradero de cabeza en términos prácticos, un incordio que nadie quería tener a las puertas de su casa. Y es que ese año, al prodigarse tanto los ajusticiamientos, se registraron numerosas protestas por parte de los dueños de las fincas colindantes a la plaza de la Leña (antigua plazuela de Santo Domingo, frente al actual Centro Cívico Aldabe), “por los desperfectos que causaban los curiosos, asistentes a las ejecuciones, subiéndose por las tapias para mejor observarlas”.

Con esta primera queja vecinal ‘detrás de la oreja’, no fue difícil toparse con otras muestras de disconformidad en los distintos puntos de la ciudad en los que, a lo largo del siglo XIX, se levanto el cadalso. En 1829 la polémica se desplaza hasta la plaza Nueva. En junio de ese año, un grupo de vecinos de la plaza de Oriente (actual plaza de Correos, durante décadas plaza de Bilbao) encabezados por Buenaventura Tobalina -guardián del convento de San Francisco- elevaban al rey una solicitud demandando que las ejecuciones no volvieran a producirse en este espacio, empleándose en lo sucesivo nuevamente la ubicación habitual en la plaza Nueva adyacente. Al parecer un día, “con sorpresa y sin tiempo para reclamarlo”, los vecinos de la plaza de Oriente (conformada tan solo un año antes, tras la celebración de diversos actos taurinos coincidiendo con la visita del monarca Fernando VII) se hallaron con la novedad de “ver preparar el patíbulo para la ejecución de la sentencia de horca impuesta a cuatro reos”. Recordemos que uno de los costados de la plaza lo ocupaba la tapia del convento de San Francisco, por ello, en la reclamación se subrayaba que los religiosos debían sufrir la vista de un espectáculo impropio de su vida sacerdotal, suplicando que en lo sucesivo se cumpla “en donde siempre se han hecho, sin variación ni alteración alguna”.

ATHA-FHPA-DH-1-1-01-1 (imagen).jpg
Representación elevada al Rey por fray Buenaventura de Tobalina, para que las sentencias de muerte en la ciudad de Vitoria se ejecutasen en la Plaza Nueva como era costumbre (Archivo del Territorio Histórico de Alava, 1829) [Signatura: ATHA-FHPA-DH-1-1-01].

El Ayuntamiento de Vitoria intermedió, asegurando que, desde antiguo, cuando el espacio era un descampado, la pena capital se había aplicado indistintamente en la zona ocupada por las tres plazas: la Vieja (o de Occidente, actual Virgen Blanca), la Nueva y la de Oriente. Y explicando que, a raíz de unas obras en el pavimento y la ordenación del espacio urbano en la plaza Nueva y debido al uso comercial cotidiano de la plaza Vieja, aquel día se estimó conveniente emplear la más desocupada y la menos concurrida. Así, ante la imposibilidad de utilizar la plaza Nueva, debió finalmente plantearse una solución intermedia, que decidió celebrar las ejecuciones alternadamente: una en la plaza de Oriente, otra en la plaza de Occidente, tratando de apaciguar los ánimos de todos los vecinos.

Pere Areny Aleix (1943)
Lectura pública de la sentencia de muerte a Pere Areny Aleix en plaza Benlloch de Andorra la Vella (18 de octubre de 1943).

Años más tarde, en 1854, encontramos un último episodio que volverá a desplazar el lugar escogido como patíbulo. En esta ocasión, son varios vecinos de la calle Santo Domingo los que suplican una nueva ubicación para las ejecuciones, tras sufrir daños y desperfectos en las heredades y huertas del conocido como Campo de los Sogueros, provocados por la gran afluencia de gente. La protesta sugiere incluso un nuevo destino para tan aciago espectáculo, indicando que el Campo de Judimendi cumple con todo lo requerido “por su proximidad a la ciudad, espacio y desahogo, situación elevada que ocupa y anchas y fáciles avenidas que le rodean”, pudiendo así “cumplirse en él con más publicidad si cabe los preceptos de la justicia”. Esta última frase nos revela que, a pesar de las dificultades logísticas, y del desagrado y las molestias que hemos desgranado en esta entrada, la pena capital seguía contando con una dimensión moral ejemplarizante a la que los vecinos de campo de los Sogueros no dudan en recurrir -constituyendo el ajusticiamiento en Judimendi de Juan Díaz de Garayo ‘El Sacamantecas’ el 11 de mayo de 1881 su ejemplo más destacado-. Las demandas fueron escuchadas y pronto comenzó a emplearse esta nueva ubicación “ideal”, ligeramente más alejada del centro de la ciudad, como puede apreciarse en este mapa en el que se señalan las cuatro zonas a las que hemos hecho referencia. Y poco a poco, estas discusiones tan pragmáticas irán cargándose de otras razones de peso para protestar no tanto por la ubicación concreta del cadalso sino por la aberración moral que supone la pena de muerte y la visita constante del verdugo a la capital alavesa. Pero esto es ya otro tema, que quizás protagonice una futura píldora de microhistoria alavesa…

mapatíbulo
Mapa de Vitoria a finales del siglo XIX: 1) Plaza de la Leña 2) Plaza Vieja, Nueva y de Oriente 3) Campo de los Sogueros 4) Campo de Judimendi.

***

Para la realización de este texto se ha tomado como base la información contenida en uno de los paneles de la exposición “Autopsia de una ciudad. La Vitoria del Sacamantecas” [expuesta en la Fundación Sancho el Sabio de Vitoria-Gasteiz del 26 de octubre al 29 de diciembre de 2017, coincidiendo con la celebración del Festival de Cultura de la Muerte Zakatumba].

Documentos empleados:

Archivo del Territorio Histórico de Alava: del documento ATHA-FHPA-DH-1-1-01 al ATHA-FHPA-DH-1-1-11.
– Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz Pilar Aróstegui: documento 37/029/012.
– Alfaro Fournier, Tomas. Vida de la Ciudad de Vitoria (Vitoria-Gasteiz: Diputación Foral de Álava, 1996).

Imágenes:

– Cabecera: Ejecución de los conspiradores implicados en el asesinato de Abraham Lincoln, Fuerte McNair de Washington D. C. (fotografía de Alexander Gardner, 7 de julio 1865).

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